Soy perfeccionista?
No solamente me exijo a mi, exijo a los que pasen delante mía y me frustro si no lo entienden. Es una frustración mezclada con rabia que en su final, acabo reprochando a quien sea, que como no quiere ser mejor persona.
Hace poco tuve la sesión con la psicóloga y solté lágrimas cuando mencionó la relación con mis padres. Ahora mismo mis padres con el tiempo y experiencia han cambiado ciertas actitudes suyas entonces la relación que tengo por lo menos con mi papá es solamente relacionada con el pasado. Por lo tanto yo pensaba que lo tenía más que superado y finalmente es lo que me tiene enganchadísima a buscar la aprobación, a frustrarme cuando no me salen las cosas, a no aceptar mis defectos etc. Todo lo que consideramos malo, porque la sociedad lo señaló con el dedo y ya está. Puso alguna lógica marcando que son defectos y que son las ventajas de cada uno? No. Y la gente se lo cree. Se cree que estar gordo está mal. Ser sensible está mal. Ser indeciso está fatal. Suspender los exámenes está mal. No tener pareja significa que eres un chiflado etc. No hay nadie que le ponga el fin a todos estos factores creados por la sociedad. Nos ponen el criterio de una persona normal y nos tenemos que adaptar.
A mi personalmente los padres nunca se han metido con mi físico, mis compañeros de todas las clases, de colegio y de instituto por la falta de madurez, pues si. ¨Que grano más feo que tienes¨, ¨Engordaste bastante¨, ¨Quítate las entre cejas¨, ¨Por qué no te depilas las piernas¨. Pasaron 10 años de eso y recordándomelo ahora y pensándolo, me hace mucha gracia que la gente fue incapaz de mirar al espejo y se interesaba tanto por mirar a los demás. Yo siempre he sido de estas personas que no comentaba a nadie que pasaba delante mía. Ni como se vestía ni que tenía, nada. Estaba muy enganchada con mis complejos y el querer mejorarlo por lo tanto sí, supongo que no me dio tiempo para darle importancia a los demás.
El problema con mi personalidad fue que para mi padre nunca han sido suficientes mis notas. Claro después de que haya pasado tiempo, lo estoy diciendo y me sale un sonrisa porque qué padre no se había quejado de las notas? Y además siempre lo ha hecho por querer motivarme. Lo que no puedo evitar son los sentimientos que tenía allí entonces. Y sentía frustración, la falta de algo, no me quería, tristeza por no ser lo que mi padre quería. Era llegar con un 7 (en polaco un 4) y preguntarme por qué no un diez? (en polaco un 6). Me mataba estudiando, participando en todas las actividades posibles y queriendo ser la mejor. Allí se equivocaron mis compañeros del instituto que competía con ellos y se enfadaban conmigo y me rechazaban en el grupo. Yo siempre lo he hecho para que mi padre fuese orgulloso de mí no por nadie más.
En fin me enseñaron lo mejor lo que sabían y lo que podían hacer en su momento y les estoy agradecida un montón porque gracias a esto estoy donde estoy y ahora me toca a mi sanar estas heridas.
Hay que desaprender que tu felicidad depende de las notas. Es como una metáfora. Porque las notas son de toda la vida no solo en el colegio. Cuando hagas algo bien genial, cuando la cagas olvídate.
También eso nos crea una dependencia del otro. Yo necesito buenas notas porque la otra persona me va a dar su aprobación. Eso se convierte en un bucle que ya no estás solo tú pidiéndote a ti que hagas algo mejor sino que vas saliendo con la actitud de pedirle a quién venga que haga eso, eso y eso y si no lo hace pues te sientes mal contigo mismo porque piensas que no te lo mereces. Por qué no te lo mereces? Porque te falta algo, porque te sientes insuficiente.
Ya no somos más niños y lo de las notas ya no depende de tenerlas buenas o malas, porque la otra persona nos va a cuidar o no. Ahora tenemos poder de cuidarnos a nosotros mismos y no perjudicaron si hemos cometido un error o no. Estamos a nuestro derecho de elegir que da igual lo que hagamos vamos a cuidarnos y querernos con malas o buenas notas y aprobarnos tal como somos.


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